El mash-up – como muchos sabéis y espero no pecar de pedante al explicarlo por si acaso – es eso que hacen los DJs donde casan temas, en gran parte, por las coincidencias harmónicas. En tiempos de mi juventud – uf qué lejos – los DJ ponían los discos en un mismo plato, y eso les obligaba a hablar entre tema y tema, con la voz más sexy que sabían poner, mientras quitaban el single de 7 pulgadas para volver a poner otro. Había que rellenar ese hueco. Luego tuvo lugar la (r)evolución de los dos platos + mezclador, donde el DJ hacía el fade-out/fade-in entre dos temas sin tener que soltar improperios a la buenorra de turno. Luego se entró en la era digital donde se podían manipular los BPM (beats per minute) para deshacerse de esos fades. Hacer un “machembrado”, un “suma y sigue” sin perturbar el ritmo del bailoteo de la peña. Uno podía bailar media hora pasando por diez temas distintos y sin inmutarse. La cadena evolutiva no tardaría en convertirse en la tendencia mash-up donde convivían dos temas distintos a la vez. Recuerdo muy bien una noche mágica con mi amigo Miguel Magdalena donde compartimos con gran alegría nuestra incapacidad de “escuchar una canción sin oír otra”, frase que se convirtió en lema nuestro cuando nos embarcamos en una aventura muy particular. Y estuvimos haciendo “mash-ups” en directo durante un tiempo. Al irnos por caminos separados, empecé a investigar los mash-ups desde una perspectiva conceptual. Buscar canciones sobre una misma idea sin tener en cuenta coincidencias puramente harmónicas. Ya queda ilustrado en un post anterior: “All That Jesus”. Pero creo que  este “Mixed up Crazy” es lo más logrado en este sentido. Coges la palabra “Crazy” y empiezas a buscar. Y sale Gnarls Barkley, Seal, Fine Young Cannibals, Beyoncé, David Bowie/Freddie, Patsy Cline, y Queen… Más barroco imposible, vamos. Este tema se lo dedico a Miguel, “Peri”.