David Bowie y Joni Mitchell prestan sus servicios a los Rolling Stones.

Tema chill-out con arrebatos techno que dudo mucho que cantaré en directo (por ser un pelín muermo, la verdad). Empieza con un corte y pega raro raro, pero que me hizo recordar de repente una canción del disco “The Idiot” de Iggy Pop en maravillosa colaboración con Mr. Bowie: “Mass Production”. Aquí se inserta un trozo en medio de la canción de un Beatle menor, “Within You Without You” de Sargeant Pepper’s… El por qué se apareció el tema de George Harrison se me escapa, sobre todo porque tuve que currar más de la cuenta la parte musical cuando, insisto, músico no soy. Me lo pasé bien de todas formas.

Para la serie “Cantantes Muertos” resucité un tema antiguo que mezclaba Tracey Chapman (aún viva) con New Order, grupo que renació de las cenizas del cantante suicida de Joy Division. La introducción (“I’m Every Woman” de Whitney – o Chaka Khan según se mire) se insertó puramente por aquello de la coincidencia kamikaze sobre un piano delicioso de “Highways of my Life” de The Isley Brothers.

El mash-up – como muchos sabéis y espero no pecar de pedante al explicarlo por si acaso – es eso que hacen los DJs donde casan temas, en gran parte, por las coincidencias harmónicas. En tiempos de mi juventud – uf qué lejos – los DJ ponían los discos en un mismo plato, y eso les obligaba a hablar entre tema y tema, con la voz más sexy que sabían poner, mientras quitaban el single de 7 pulgadas para volver a poner otro. Había que rellenar ese hueco. Luego tuvo lugar la (r)evolución de los dos platos + mezclador, donde el DJ hacía el fade-out/fade-in entre dos temas sin tener que soltar improperios a la buenorra de turno. Luego se entró en la era digital donde se podían manipular los BPM (beats per minute) para deshacerse de esos fades. Hacer un “machembrado”, un “suma y sigue” sin perturbar el ritmo del bailoteo de la peña. Uno podía bailar media hora pasando por diez temas distintos y sin inmutarse. La cadena evolutiva no tardaría en convertirse en la tendencia mash-up donde convivían dos temas distintos a la vez. Recuerdo muy bien una noche mágica con mi amigo Miguel Magdalena donde compartimos con gran alegría nuestra incapacidad de “escuchar una canción sin oír otra”, frase que se convirtió en lema nuestro cuando nos embarcamos en una aventura muy particular. Y estuvimos haciendo “mash-ups” en directo durante un tiempo. Al irnos por caminos separados, empecé a investigar los mash-ups desde una perspectiva conceptual. Buscar canciones sobre una misma idea sin tener en cuenta coincidencias puramente harmónicas. Ya queda ilustrado en un post anterior: “All That Jesus”. Pero creo que  este “Mixed up Crazy” es lo más logrado en este sentido. Coges la palabra “Crazy” y empiezas a buscar. Y sale Gnarls Barkley, Seal, Fine Young Cannibals, Beyoncé, David Bowie/Freddie, Patsy Cline, y Queen… Más barroco imposible, vamos. Este tema se lo dedico a Miguel, “Peri”.

Dos versiones de una misma canción que ilustran cierto proceso/progreso. “Kiss corte” es de mis primeros tiempos y, por tanto, tira del sampleado sin atrevimientos de supuesto músico de mi parte. Es el recuadro “play” de arriba. Por razones que no me explico el archivo original de Garage Band se borró (sé que fue por un arrebato – que los tengo y muchos – de “borrón y cuenta nueva”). Al no encontrar ese archivo, y al querer recuperar el espíritu original ya tocando los sampleados, tuve que intentar emular éstos. Pero de paso se coló Beck, y se convirtió en “Kiss my Beck”. Se añade, de paso un sampleado de  la canción “Gimme Your Love” de Aretha Franklin con James Brown, producida (tengo entendido) por el autor de “Kiss”, mi adorado Prince (loca perdía donde las haya).

Hay una peli musical sobre los cuentos de Hans Christian Andersen. Danny kaye canta una preciosidad de cancion, Inch Worm, sobre un coro de niños que bien podrían ser los de esa otra película de los niños rubios extraterrestres, El Pueblo de los Malditos por el yuyo que da. Le pones un ritmo slow-funk y cantas encima “Walk on The Wild Side” y ¡hala! Por mi jeta bonita, jejeje. Con guiño Tom Jones al final.

Este empezó como un reto que me propuso un amigo. Yo Nirvana ni fu ni fa, la verdad. Soy más glam que grunge. Y precisamente se me ocurrió vengarme de todo inculto que pensara que “The Man Who Sold The World” era un tema de Kurt Cobain cuando osó versionarlo para un Unplugged de MTV. De ese maravilloso disco de David Bowie (que se cuela en muchísimas cosas “mías” por una adoración que ya pertenece a un añorado pasado) saco unas frases – y un arreglo de flauta dulce de paso – de “All the Madmen”. Ahi va, pues…

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